Ser mexa vende. El problema es cuando se usa sin entenderse. En los últimos años, muchas marcas han encontrado en la cultura mexicana un atajo creativo: colores, símbolos y referencias que “se sienten locales”, pero que no siempre están bien pensadas. Ahí es donde aparece la apropiación cultural, no como intención, sino como resultado.
Porque una cosa es inspirarse y otra muy distinta es disfrazarse.
Cuando la cultura se vuelve recurso
La apropiación cultural ocurre cuando las marcas toman elementos de la cultura mexicana sin comprender su significado, su contexto o su peso simbólico. El resultado suele ser superficial: campañas que se ven mexas, pero no se sienten auténticas.
Esto no solo afecta la percepción del mensaje, también erosiona la credibilidad de la marca. La audiencia reconoce cuando algo es oportunismo y cuando es identidad.
Lo mexa no es un filtro creativo
Usar referencias culturales sin estrategia convierte la creatividad en decoración. La apropiación cultural no nace del uso de símbolos, sino del uso sin intención.
Las marcas que realmente conectan con la cultura mexicana entienden que esta no es un recurso visual, sino un sistema de valores, historias y códigos compartidos. Sin ese entendimiento, el mensaje se queda corto o, peor aún, se siente forzado.
El riesgo para la marca
Cuando una marca cae en apropiación cultural, el daño va más allá de una mala campaña. Se rompe la confianza y se debilita el vínculo con la audiencia. En un entorno donde las personas están más informadas y son más críticas, estos errores no pasan desapercibidos.
Aquí es donde la consultoría de marca se vuelve clave: ayuda a las marcas a leer el contexto cultural, a tomar decisiones conscientes y a construir narrativas coherentes.
De la apropiación a la colaboración
La alternativa a la apropiación cultural no es evitar lo mexa, sino entenderlo. Trabajar desde el respeto, la investigación y la colaboración permite crear marcas que dialogan con la cultura mexicana en lugar de explotarla.
Cuando la identidad se construye desde adentro, el mensaje se siente legítimo y la conexión es real.
Lo mexa como identidad, no como disfraz
Las marcas que trascienden no usan lo mexa como un disfraz comercial. Lo integran como parte de su esencia, con intención y responsabilidad.
La apropiación cultural no es un error creativo, es un error estratégico. Y evitarlo implica entender que la cultura no se toma prestada: se comprende, se respeta y se construye.